El impacto de la crisis del COVID-19 en los Territorios Ocupados Palestinos y el Sahara Occidental

 

 
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La pandemia COVID-19 ha impactado las vidas de millones de personas al haber cambiado de forma precipitada nuestras rutinas diarias y haber puesto en jaque el sistema de cuidados, sostenido la mayoría de las veces por mujeres . Esta crisis sanitaria plantea un desafío colectivo sin precedentes al poner en riesgo el derecho a la vida y a la salud de personas de todo el mundo. El avance de la pandemia ha acabado con la vida de cientos de miles de personas al mismo tiempo que encerraba a otros tantos millones de personas en sus casas.  Mientras tanto, las diversas medidas que los Estados han tomado para controlar la propagación del virus han cambiado la vida diaria de la ciudadanía en formas impensables hace tan solo un año.

 

En estos momentos se intuye que lo que comenzó como una crisis sanitaria de alcance global ha acabado por agudizar las desigualdades ya de por sí deterioradas en el marco de la globalización y las políticas neoliberales, sumadas a las dinámicas patriarcales y racistas. La irrupción del virus y la gestión de la crisis ha provocado que la situación de los colectivos más vulnerabilizados  se vea aún si cabe más afectada. Según el Secretario General de Naciones Unidas, el Covid-19 tendrá un impacto más grave en los colectivos más vulnerables. No cabe duda de que la población de los territorios ocupados del Sahara Occidental y Palestina se encuentra entre ellos.

 

Ambos territorios viven bajo un estricto sistema de ocupación militar que lleva vulnerando los derechos humanos de forma sistemática y el Derecho Internacional durante décadas.

 

En el caso de Israel y según el derecho internacional humanitario, Israel es la potencia ocupante en Cisjordania desde el año 1967, incluida Jerusalén Este, la Franja de Gaza y los Altos del Golán a pesar de que Israel niega que sea una potencia ocupante y hable de Palestina como un territorio en disputa.

 

Sin embargo, la Corte Internacional de Justicia, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y la Asamblea General de Naciones Unidas entre otros han afirmado que Israel tiene obligaciones como potencia ocupante según el Derecho Internacional Humanitario a pesar de que la Franja de Gaza y diversas áreas de Cisjordania tengan algún tipo de control por parte de las autoridades palestinas.

 

Por otra parte, el Sáhara Occidental, lleva desde 1963 catalogado por Naciones Unidas como territorio no autónomo. Después de este reconocimiento, España como poder administrador del territorio abandonó la colonia en 1975 y dejó el territorio en manos de Marruecos y Mauritania. Desde 1976, Marruecos ocupa la mayor parte del territorio del Sahara Occidental al llegar a un acuerdo con el Estado Español y Mauritania. Aproximadamente la mitad de la población originaria del Sáhara Occidental huyó hacia Argelia cuando Marruecos y Mauritania invadieron sus tierras en 1975 y cuando las autoridades coloniales españolas se retiraron; la otra mitad permanece en el Sáhara Occidental bajo la ocupación marroquí.

 

La población saharaui que construyó y se estableció en los campos de refugiados, y las generaciones subsiguientes que nacieron y han desarrollado toda su vida allí, se enfrentan a duras condiciones, como el clima seco y árido, pocas oportunidades económicas, escasez de alimento, falta de infraestructuras médicas y una dependencia total a la ayuda humanitaria internacional. La pandemia del Covid-19 ha propiciado que esta situación empeore ya que al doble lockdown (el impuesto históricamente por Marruecos y el acaecido de la crisis sanitaria) ha acabado por el momento con numerosos proyectos internacionales que favorecían el desarrollo de diversos proyectos.

 

El Sáhara Occidental es hoy en día el único Territorio no autónomo del continente africano pendiente de descolonización. Como explica Mina Baali, una de nuestros testimonios: “somos el conflicto olvidado del mundo, hoy aún con más razón ya que el mundo está ocupado con la propagación de la pandemia”.

 

La opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia ya en 1975 afirmó que Marruecos no tenía ningún tipo de soberanía sobre el territorio del Sáhara Occidental, a esta afirmación se unieron Naciones Unidas, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y la Unión Africana. El estado marroquí vulnera sus obligaciones como potencia ocupante al mismo tiempo que pretende cambiar la demografía del territorio ocupado, ofreciendo incentivos económicos a toda persona marroquí que quiera trasladarse y abrir un negocio en el Sáhara Occidental. Esta política ha permitido que el pueblo saharaui se haya convertido, con el paso del tiempo, en una minoría en su propio territorio.

 
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des. 2020