Global Super Court

Sep 2016

Global Super Court

Sep 2016

Imagina un tribunal privado y global que permita a las empresas doblegar a los países a su voluntad. Pongamos por caso que una nación intenta procesar a un CEO corrupto o prohibir que otra empresa emita contaminación peligrosa. Imaginemos que una empresa pudiera recurrir a este tribunal y demandar a todo el país por haberse atrevido a interferir en sus beneficios, exigiendo cientos de millones o incluso miles de millones de dólares como compensación.

Imagina que este tribunal es tan poderoso que las naciones deben prestar atención a sus fallos como si provinieran de sus propios tribunales supremos, y no hay forma de apelar. Que opera sin restricciones por los precedentes y sin ninguna supervisión pública importante, y que a menudo mantiene sus procedimientos y sus decisiones en secreto. Que las personas que deciden sus casos pertenecen en gran parte a la élite de abogados de las empresas occidentales, y que estos tienen un gran interés en la ampliación de la autoridad del tribunal, ya que se benefician de ella directamente, siendo juez y parte a la vez. Que algunos de ellos, medio en broma se refieren a sí mismos como “The Club” o “La mafia”.

Imagina que las sanciones que este tribunal ha impuesto han sido tan aplastantes – y sus decisiones tan impredecibles – que algunas naciones no se atreven a arriesgarse a un juicio, porque esperan que se les amenace con una demanda que les haga ofrecer grandes concesiones, tales como revertir sus propias leyes o incluso enjugar las penas de los condenados.

Este sistema ya está funcionando y opera a puertas cerradas en edificios de oficinas y salas de conferencias en ciudades de todo el mundo. Conocido como ISDS (investor-state dispute settlement), está definido en una vasta red de tratados que rigen el comercio y las inversiones internacionales, incluyendo el NAFTA y la Asociación Trans-Pacífico.

Así comienza ‘Global Super Court‘, un trabajo de investigación periodística realizado por Chris Hamby y publicado por Buzzfeed que explica cómo las empresas financieras han transformado el ISDS, destinado a ser un sistema de justicia, en un motor de beneficio.

Qué es el ISDS

El Arbitraje de Diferencias Estado-Inversor (conocido por ISDS del inglés Investor-state dispute settlement) es un instrumento de derecho internacional público concebido en la década de los 50 para otorgar a un inversor extranjero el derecho a iniciar un procedimiento de arbitraje contra un gobierno extranjero (el “estado anfitrión”). Fue pensado para beneficiar tanto a paises ‘en vías de desarrollo’ como a empresas extranjeras que buscaban invertir en ellos. El objetivo inicial era que las empresas se beneficiasen de un árbitro justo y neutral en casos como que un régimen poco democrático expropiase sus bienes o los discriminase a favor de las empresas nacionales. A cambio los países ganarían inversión como consecuencia del aumento de confianza de las empresas.

En la actualidad el sistema pone a los países en una situación de desigualdad legal frente a las empresas, dado que:

  • Sólo las empresas pueden presentar una demanda al ISDS. Un país sólo puede defenderse; no puede demandar a una compañía.
  • Cuando las empresas demandan, sus casos generalmente se resuelven ante un tribunal de tres árbitros que a menudo son abogados corporativos muy bien pagados que defienden casos de arbitraje internacional. Estos árbitros tienen amplia autoridad para interpretar las normas como quieran, sin tener en cuenta los precedentes y con casi ninguna supervisión pública.
  • Sus decisiones tienen un poder extraordinario. Los países están obligados a obedecer las sentencias de arbitraje internacional como si provinieran de sus propios tribunales más altos. Y no hay apelación posible.

Una herramienta de chantaje al servicio de las corporaciones

El ISDS no solo es una herramienta sorprendente debido a su poder y el secretismo de sus actuaciones – y en muchos casos, de sus decisiones -. Lo más perverso de este tribunal es que esta desigualdad del Estado frente a la empresa esta siendo utilizada por parte de las empresas para extorsionar a los Estados. ¿Cómo lo hacen?

En primer lugar, las multas que los árbitros pueden imponer a los Estados son catastróficamente grandes, tanto que atender a las demandas de una empresa, por extrema que parezca, acaba siendo la opción más prudente para el Estado dado que un litigio puede llegar a ser sangrante para el Estado.

Por otro lado, bufetes de abogados de élite han ideado formas nuevas y creativas para llevar a cabo demandas en el ISDS, usándolo para castigar a aquellas naciones que limiten sus ganancias durante las crisis económicas, reformen normas tributarias y ambientales que les sea desfavorables o persigan a ejecutivos acusados de crímenes. El ISDS es un terreno donde los bufetes pueden hacer dinero, algunos de sus mejores abogados llegan a facturar más de $1.000 la hora.

La amenaza de acciones legales ISDS en un arma temible, obligando a algunos de los países donde estas empresas operan a ceder a sus demandas.

Global Super Court

La investigación llevada a cabo por Chris Hamby ha durado 18 meses y se basa en informes de Asia, África, América Central y los EE.UU.; entrevistas a más de 200 personas; y la inspección de decenas de miles de páginas de documentos, muchos de los cuales nunca antes se habían hecho públicos. En ella se muestra un nutrido abanico de casos de Estados que han declinado denunciar a empresarios por miedo a ser llevados a la corte.

Aquí podéis encontrar los enlaces a toda la serie:

Global Supercourt ISDS