2019 es un año decisivo para el Tratado Vinculante sobre empresas transnacionales y Derechos Humanos

Entre el 14 y el 18 de octubre de 2019 tendrá lugar la 5ta Sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental de composición abierta (OEIGWG) en Ginebra, cuyo mandato es la aprobación de un Tratado Vinculante de las Naciones Unidas sobre empresas transnacionales y derechos humanos.

El objetivo de este tratado es obligar a las corporaciones a respetar los derechos humanos, creando un mecanismo para que los estados y pueblos afectados puedan demandar a las empresas transnacionales.Como miembros de la Campaña Global para reivindicar la soberanía de los pueblos, desmantelar el poder de las empresas transnacionales y poner fin a la impunidad,el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas y en Mediterráneo y Shock Monitor participaremos en las actividades organizadas en Ginebra para continuar presionando a los gobiernos y evitar que descarrile el proceso.

Durante los próximos días, explicaremos en este espacio que se decide del 12 al 19 de octubre en Ginebra, por qué nos afecta y cómo participará el Observatorio de Derechos Humanos y Empresas en este proceso.


¿Por qué necesitamos herramientas legales que obliguen a las corporaciones a cumplir los DDHH?


La actividad de las trasnacionales provoca casos de explotación infantil, esclavitud, crímenes al entorno natural y contra la salud de las personas, así como expolio de recursos de los que viven comunidades enteras, creación de deudas de país, sin contar con los numerosos casos documentados de tortura, abusos sexuales y asesinatos de defensores de DDHH en las comunidades. 


La violación de los derechos humanos por parte de las corporaciones es la norma y no la excepción. Esto se debe a que existe todo un entramado jurídico internacional de obligado cumplimiento diseñado para defender los intereses de las transnacionales, mientras que sus obligaciones se reenvían a las legislaciones na­cio­nales – sometidas a políticas neoliberales de desregulación, privatización y reducción de las políticas pública – y además, existe una ausencia de me­ca­nismos e instancias ade­cuadas pa­ra exigir la responsabilidad de las empresas transnacionales en el ámbito internacional, ya que los sistemas internacionales y regionales no están diseñados para recibir denuncias contra las empresas.


Además de la arquitectura jurídica de la impunidad, las corporaciones crean complejas cadenas de suministros y grupos empresariales que complican la atribución de responsabilidades.


Un instrumento legalmente vinculante es esencial para poner fin a esta asimetría jurídica y acabar con la impunidad de las empresas transnacionales y regular su actividad, que causa terribles impactos económicos, sociales, ambientales y culturales en las comunidades afectadas y las personas trabajadoras.

Continuará….