En octubre de 2017, en Ginebra, el Grupo de Trabajo Intergubernamental que tiene por mandato çdesarrollar un Tratado Vinculante de las Naciones Unidas para las empresas transnacionales y otras empresas en materia de respeto de los Derechos Humanos, celebrará su tercera sesión.

Organizaciones y movimientos sociales, comunidades de afectados y afectadas por la operación de las empresas transnacionales, y otros colectivos que luchamos por la justicia social y ambiental en el mundo, iremos en Ginebra entre el 13 y el 26 de octubre de 2017, en la que será la tercera semana de movilización para el establecimiento de un tratado que imponga obligaciones internacionales a los Estados y las empresas y que garantice el acceso a la justicia a las comunidades, colectivos y personas afectadas de violaciones de sus derechos humanos por empresas transnacionales.

Las empresas transnacionales y sus asociaciones han conseguido el apoyo de muchos gobiernos a través de donaciones a campañas electorales, utilizando los medios legales y a menudo ilegales, como diferentes formas de corrupción y favores, o chantajeando con promesas de hacer (o retirar)  inversiones. Si bien este grupo promueve medidas de responsabilidad social o planes de acción nacionales inspiradas en los principios rectores de Ruggie, -para que parezca que les preocupan las violaciones sistemáticas de los derechos humanos perpetradas en los países del Norte, pero principalmente en el Sur Global-, otro grupo de Estados -que cuenta con el apoyo de organizaciones sociales, redes y movimientos de todo el mundo- estamos trabajando para construir un tratado que ponga fin a la impunidad de las empresas transnacionales.

El Tratado vinculante a nivel de las Naciones Unidas es uno de los pequeños frenos que los pueblos podemos exigir ante la impunidad de las transnacionales. El imperio de la desregulación salvaje que la globalización neoliberal ha impuesto en los últimos 30 años en el mundo, ha dejado a personas y comunidades desprotegidas y ha reducido – casi a cero en muchos lugares – sus derechos más elementales, a la vez que se ha creado una poderosa arquitectura de la impunidad para blindar las operaciones de los inversores (tratados de libre comercio, de protección de inversiones, mecanismos de resolución de controversias inversor-Estado, entre otros).

Un tratado vinculante: creará un marco para la defensa de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras en las “cadenas globales de suministro” o los enormes flujos de los que constituyen el eslabón más vulnerable de la población activa mundial – migrantes y refugiados y refugiadas-; garantizará el derecho humano a los medicamentos y la salud que las patentes y la privatización de los sistemas de protección social están socavando; establecerá mecanismos eficaces de proteger la vida de los luchadores y las luchadoras sociales amenazados por hombres armados de las corporaciones y garantizará el acceso a la justicia y protección para aquellos que ya han sido sus víctimas; servirá como un camino que contribuya a la defensa de las condiciones de vida y los derechos de las comunidades rurales, indígenas y campesinas, el medio ambiente e incluso el clima, y ​​sancionará a aquellas empresas y Estados que no lo respetan.

La vigencia de los derechos humanos puede equilibrar el campo de juego en materia de comercio e inversión internacional – haciendo que ningún acuerdo internacional amenace su plena realización -. Del mismo modo, y dada la importancia de los Estados nacionales para la protección de los Derechos Dumanos, luchamos para un tratado como éste impugne aquellos mecanismos perversos del capitalismo global como los paraísos fiscales, los acuerdos de doble tributación y la evasión fiscal, la concentración y desregulación financiera, las deudas – ¡sobre todo las ilegítimas! – que han dejado las finanzas nacionales exhaustas e impiden a los Estados cumplir con sus obligaciones mínimas de proteger los derechos de las personas. El derecho a la identidad sexual y la igualdad de género en relación a la discriminación y violencia perpetrada en el interior de las redes que conforman las empresas transnacionales puede ser también una conquista si este tratado entra en fase de negociación.

VEN PARA RECLAMAR LOS DERECHOS DE LOS PUEBLOS SOBRE LOS DERECHOS DE LOS INVERSORES, EL LUCRO Y IMPUNIDAD DE LAS TRANSNACIONALES

SÚMATE A NOSOTROS A GINEBRA, ENTRE EL 23 Y EL 27 DE OCTUBRE DE 2017, EN UNA GRAN MOVILIZACIÓN DE LOS PUEBLOS!

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